miércoles, 23 de noviembre de 2011

De la piedra al diamante


Sólo con esta historia estas semanas he hecho sonreír (hasta reír) a la gran mayoría de personas que se han asomado para disfrutar del avance de Orientalore Etxea. A todas les he contado un cuento, como siempre:

"Érase una vez una pequeña hormiga, de un negro reluciente, antenas rectas y atentas, ligera, dispuesta... que tenía un sombrero en la cabeza, de bombín, elegante y limpio y con una flor de colores justo en medio, olorosa y viva. De vez en cuando salía de entre las piedras, se sacudía la arena y se limpiaba las patas y la cara del barro y del polvo, feliz. Tenía en la mirada todo el valle, podía dibujar cada espacio del territorio si cerraba los ojos y aún le quedaba lugar en su imaginación para hacer boceto de lo desconocido con ganas de recorrerlo, de aventurase, en esos días que le sobrase tiempo, mochila al hombro. Y a esta hormiga le encantaba charlar, pararse de vez en cuando, ver y escuchar. Muchísimas veces que lo hacía admiraba y alentaba a quienes compartían encuentro y cariño y sonreía orgullosa; otras, lo esperaba todo del cambio y la potencialidad de cada uno y sonreía confiada; y solo con algunos, que solo veían piedras y lo que les brillaba era muy poco el corazón, levantaba el sombrero, extendía al aire su flor que se alargaba desde tallo hasta la tierra en el saludo, y simplemente libre, sonreía y... volvía, negra, hormiga, feliz, a su trabajo, segura de dónde estaban, piedra a piedra, los verdaderos diamantes".

Orientalore Etxea sigue avanzando. Paso que se propone y con el tiempo que decide cuándo y cómo, paso que crece y somos todos testigos. Lo mejor en diagnóstico clínico infantil completo y de calidad, lo mejor en inteligencias, todas, una a una y enriqueciéndose en armonía, lo mejor en orientación familiar sin hora y al paso de cada uno, lo mejor en actividades aquí, en la ikastola y en casa. Lo mejor por que todos estamos por lo mejor. Y lo vamos consiguiendo.
Así en el microsegundo permanente del compromiso y la generosidad de un hacer diferente, conseguimos lo mejor. Yo estoy segura. Os sonrío. Os admiro y... sigo trabajando.